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Lombadía es una tierra de vastos horizontes y aunque generalmente la asocian a las industrias que la hacen una de las más productivas de Italia es una región con una difusa artesanía también. En efecto en los últimos decenios ha renacido un creciente interés por la tradicional artesanía lombarda artística que utiliza antiguas técnicas de trabajo. La actividad local comprende el labrado de metales nobles, mimbre, vidro, madera (para producir pipas) y la marroquinería. Muchos talleres continuan la antigua producción tradicional de instrumentos musicales. Los famosos mecánicos luthier de Cremona crean violinos de inimitable qualidad. Las manos de hábiles artesanos lombardos realizen objetos de hierro, piedra ollare, cobre, madera y crean preciosos tejidos y bordados. Sólo recientemente la tradición del encaje de bolillos ha corado auge en Cantú. Famosos son también los argenteros y orfebres de la provincia milanesa. Muy antigua y documentada, especialmente en Milán, es la tradición de los fabricantes de armas, que de ‘500 a ‘600 exportaban objetos bélicos a toda Europa. La artesanía de la seda es famosa en el mundo por la finura de los tejidos y la qualidad de la hilatura, tejeduría y estampación. Esta actividad emplea muchos artesanos y los principales centros de producción son se hallan en la provincia de Como (Cadorago que es famoso por la estampación, Casnate y Albavilla). La típicas mantas “pezzotti” fueron creadas por los habitantes de las montañas de Sondrio a causa de su pobreza. Hablando de vinos y gastronomía los productos típicos son el licor “Fernet”, el queso “gorgonzola” y el famoso dulce “amaretto di Saronno”. La mostaza de Cremona es uno de los emblemas gastronómicos de la región. El turrón de Cremona es fomoso en todo el mundo y existen muchas variantes, pero el tipo clásico es duro, blanco y con las almendras secadas y no tostadas.
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